De acuerdo con el expediente universitario de Enrique
Agramonte, éste hubo de solicitar examen de admisión a la Facultad de Filosofía de la Real Universidad de San Jerónimo de La Habana por escrito de fecha quince de octubre de 1858, siendo examinado el 31 del propio mes, obteniendo calificación de sobresaliente. Igual nota de sobresaliente obtuvo al examinar del primero al cuarto curso de Filosofía, siéndole conferido el grado de Bachiller en Ciencias y Artes en diez de julio de 1862. (3)
Cuando él inició los estudios de Filosofía pensaba cursar la carrera de jurispru-dencia, pero, en cuatro de febrero de 1861 pidió permiso para cursar Anatomía, y el Rector de la Universidad accedió a ello, y en cinco de noviembre del propio año interesó cambiar sus estudios de Jurisprudencia a Medicina, obteniendo, el catorce de junio de 1867, con la acostumbrada nota de sobresaliente, el grado de Bachiller de Medicina y Cirugía. (4)
A sólo diez días del Grito de Yara, esto es el 30 de septiembre de 1868, Enrique Agramonte se dirigió nuevamente al Rector diciéndole que: «terminadas las asig-naturas del quinto año de las que no ha podido ser examinado por causas ajenas a su voluntad, concurre suplicando se sirva disponer que a reserva de aprobar dichas asignaturas dentro del plazo que V.S.: se sirva señalarle, se le admita el pago de las matrículas del sexto año de Medicina y Cirugía. En el expediente no consta si se accedió a lo solicitado, pero, es obvio que él no siguió los estudios.
Enrique Agramonte no era, pues, médico, al estallar la revolución de Yara, sino estudiante de medicina con cuatro años aprobados y el quinto cursado mas no examinado, pero, abandonó los estudios y se incorporó a las fuerzas de su hermano Ignacio, «El Bayardo», de aquella gloriosa gesta.
En la relación de cubanos incorporados a la revolución en Camagüey dada por el Jefe del Departamento del Centro en 18 de junio de 1869 (4) figura Enrique Agramonte Loynaz, y además, en carta (5) de Ignacio a su esposa Amalia, fechada el 15 de noviembre del año anterior, éste hace referencia a encontrarse bien Enrique (su hermano) y él, por lo que debe considerarse a Enrique incorporado desde el inicio de la revolución en Camagüey.
Durante el ataque a «Tunas de Bayamo» bajo el mando del General Manuel de Quesada, en agosto de 1869, Enrique resultó herido de bala en una mano (6) según unos informes, y según otros las heridas fueron de gravedad y causadas por tres balas.
Con motivo del fallecimiento en Nueva York del Ldo. Ignacio Agramonte y Sánchez-Pereira ocurrida el 21 de agosto de 1869, sus hijos Ignacio y Enrique determinaron que éste se trasladara a los Estados Unidos para auxiliar a la madre y hermanas que habían quedado desamparadas en aquel país. Por consiguiente, Enrique Agramonte que ya era Teniente Coronel, obtuvo el permiso necesario, mediante Decreto de febrero de 1870 expedido por el Secretario de Relaciones Exteriores Ciudadano Ramón Céspedes, saliendo de Cuba el nueve de marzo (8) siguiente para Nassau en compañía del General Jordan que, habiendo renunciado la Jefatura del Ejército cubano, regresaba a su país, arribando a Nueva York, después de varios contratiempos en el transporte, el seis de mayo de 1870 en el vapor «Morro Castle».
Fue en los Estados Unidos de América, en el «Bellevue Hospital Medical College» en octubre de 1872, que Enrique Agramonte terminó la carrera de medicina, (9) seguramente reconociéndole la Universidad norteamericana los cuatro años apro-bados por la de La Habana, y fue en Nueva York donde se radicó definitivamente, contrajo matrimonio y falleció.
Eva Adán de Rodríguez (10) es quien nos da a conocer un episodio que demuestra la valentía y arrojo de Enrique Agramonte, episodio del que también nos habla Francisco R. Argilagos, copiamos, pues, la narración de Eva Adán:
«Entre tantos compañeros de mi juventud en Nueva York, figuraban Luis A. Baralt, Diego V. Tejera, Enrique Agramonte Loynaz y 'Polo' Desvernine. Ya no vive casi ninguno de ellos, pero debo recordar y dar a conocer un episodio concerniente al Dr. Agramonte, hermano más joven de nuestro inolvidable 'Mayor' Ignacio Agramonte. Residía con su desventurada madre y hermanas en Nueva York donde formábamos los emigrados cubanos una gran familia; pero lo que voy a contar lo supe muchos años después, viviendo yo en Camagüey, en los preludios del'95. Durante la guerra del'68 al'71 militaba Enrique Agramonte en las fuerzas que mandaba su hermano, tomando parte en todos los combates. Un día hubo un encuentro entre estas fuerzas y una columna enemiga; los nuestros esperaban emboscados el paso de ésta, y se inició un fuerte tiroteo. En el calor de la refriega, se separó un joven oficial del grueso de la columna, quedando solo entre las dos fuerzas, y entonces Enrique, saltando de la trinchera, dirigióse a él, retándolo, y bravamente trabóse un duelo personal entre ambos valientes, que hizo suspender el combate. Sucedió que el noble y heroico Ignacio, 'El Mayor', como lo denominaban sus compañeros, al contemplar la escena, pidió que dejaran solos a los combatientes, dando además la orden de 'alto al fuego'. También el Jefe contrario contuvo el suyo, mientras duraba el singular combate. Entre tanto, en medio de un silencio imponente cayó herido el oficial y retrocedió Enrique a la trinchera,' pero no se reanudó el fuego de ambas partes hasta que el herido fue retirado cuidadosamente por sus compañeros. Este rasgo de valor e hidalguía no aparece en lo que he leído de nuestras dos guerras, pero yo lo recogí del veterano Pedro Pichardo, que lo presenció, y debo darlo a conocer en mis sencillas páginas, como un tributo a la memoria de mi noble y valiente amigo Enrique Agra-monte Loynaz".
El autor fue un distinguido y dedicado historiador camagüeyano, ya fallecido, que realizó magnífica obra de investigación tanto en Camagüey com en el exilio.
REFERENCIAS:
1) Parroquia de la Soledad, Camagüey, Libro No. 21 de bautizos de blancos, partida No. 188 anotada al folio No. 115.
2) American Medical Association, Chicago, comunicación al autor.
3) Real Universidad de San Gerónimo de La Habana, Expediente No. 479.
4) Archivo Nacional, La Habana, Boletín XV, No. V, sep-oct. 1916.
5) Eugenio Betancourt Agramonte, Ignacio Agramonte y la Revolución (La Habana, 1928.
6) Ibidem.
7) Francisco R. Argilagos, Criollos del Camagüey, obra inédita.
8) Vidal Morales y Morales, Hombres del '68, Rafael Morales González. Habana, 1904.
9) Bellevue Hospital Medical College of the City of New York comunicación al autor.
10) Eva Adán de Rodríguez, Hojas del Recuerdo, La Habana, 1935.
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